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¿Por qué nos gusta llevar la cultura lectora a los pueblos?

Actualizado: 21 feb

Desde Unpuntocurioso llevamos más de diez años llenando de cuentos las bibliotecas, colegios, espacios públicos y privados, plazas, parques... Y donde más nos gusta contar es el entorno rural.

No sabríamos explicar por qué, pero vamos a intentarlo.


No tiene que ver con que sean grupos más reducidos, que también, sino con un sentimiento de cercanía muy especial que se establece en las sesiones. En un cole o biblioteca rural no se hacen distinciones entre cuentos para mayores o para pequeños, porque los cuentos no tienen edad y los disfrutamos todos juntos. Tampoco hay muchos problemas a la hora de mover los espacios y sentarnos en el suelo o en el patio o donde sea con tal de disfrutar todos y estar cómodos. Y cuando decimos todos quiere decir que se suelen apuntar también los padres, los abuelos, los profes, sin excepciones. En una biblioteca o cole rural hay menos prisa por salir corriendo, menos inquietud por el reloj y por el tiempo. Y a veces, se producen momentos mágicos cuando una historia se parece a “una que también se sabe mi abuela” o alguien sabe que “las lombrices no tienen ojos porque me lo contó mi padre cuando fuimos a pescar a la laguna”.

Cuando vamos a contar a un pueblo no hay un aforo concreto, estamos abiertas al interés de todas las personas, grandes y pequeñas, que quieran acercarse a volver a recordar sus raíces a través del cuento y a estirar sus ramas para seguir descubriendo historias que vienen de otras culturas o de otras partes del mundo. Son sesiones participativas en las que alguien siempre interviene para contar una anécdota o emocionarse con un momento vivido en el pasado. Y nosotras, con un libro de la mano, sabemos que podemos emocionar, hacer viajar sin necesidad de tomar un tren, descubrir otras realidades, ayudar a ser más críticos, más empáticos, más libres.

Llevar la cultura lectora a los pueblos es devolverle al libro el papel principal que tiene como medio de comunicación entre el niño y el adulto. Mientras cuentas, les estás invitando a recordar sus propias historias, a ponerlas por escrito y que no se pierdan. Les devuelves la magia de los palabras compartidas y que tienen el poder increíble, como nos enseñaron los abuelos de los abuelos de nuestros abuelos, de hacer llover cuando necesitamos lluvia ("que llueva, que llueva...") y que salga sol cuando nos hace falta ("sal solito, caliéntame un poquito..."). Incluso de curarnos, porque desde que somos muy pequeños aprendemos que, al caernos, más que una tirita nos ayuda que alguien que nos quiere nos diga "sana, sana, culito de rana, sino sanas hoy, sanarás mañana". Y duele menos.

Actividades tan cercanas como esta ayudan a fijar población en el mundo rural porque revitalizan su cultura y la vinculación de sus habitantes que, al sentirse parte de algo vivo, se unen para que no se pierda. Somos las palabras que cuentan lo que somos, y si no olvidamos esto podremos seguir creciendo y ayudando a los que vienen a que no olviden sus raíces para que sigan haciendo crecer sus ramas. Juntos, apostamos por el libro como una forma de unir el pasado, el presente y el futuro a través del diálogo, de la escucha, de la emoción y del tiempo compartido.


 

De todos estos temas y muchos más conversamos en la Tertulia 'La cultura como elemento dinamizador de nuestros territorios' organizada por Rural Citizen. ¡Un diálogo en abierto junto a la comunidad que puedes revivir desde aquí! 👇🏻



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