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"El estilo de vida de Canarias atrapa, pero no solo hay que visitar sus pueblos: hay que vivirlos"

Canarias es mucho más que un privilegiado destino vacacional. Donde acaban las

zonas hoteleras y los recorridos turísticos masificados empieza un mundo lleno de

retos inaplazables y oportunidades todavía por imaginar. De esa necesidad surge en

2020 Lab Rural Canarias: una agrupación de profesionales de dentro y fuera de las

islas, dispuestos a impulsar el bienestar social y la reactivación económica del medio

rural desde la innovación social y la sostenibilidad. Su experiencia será una de las historias inspiradoras del evento online aniversario de Rural Citizen del 1 de julio.


¿Qué es lo que sucede para que en 2020 os pongáis manos a la obra?

Lo cierto es que Rural Citizen 2030 fue el punto de partida por el que cuatro profesiones

-algunos de los cuales nos conocíamos previamente- coincidimos en la plataforma e

identificamos la necesidad de crear una temática específica, dentro de la misma, para

abordar la ruralidad en el medio insular. Fue en ese entonces cuando tres de los cuatro

decidimos darle forma a la idea de constituirnos como equipo de trabajo desde el que poder

lanzar proyectos de impacto en el territorio insular y las circunstancias del momento

favorecieron el trabajo en remoto para poder llevarlo a cabo. Finalmente, Civichub Garrotxa

hizo el resto.

¿Quiénes estáis detrás de Lab Rural Canarias?

Lab Rural Canarias se constituye en su inicio por un grupo de 6 profesionales, abierto a

nuevas incorporaciones -de diferentes disciplinas- con espíritu de transformación y cambio

social e impulsadas por su pasión y compromiso vital con el medio rural por su diversidad,

sus gentes y paisajes naturales, de ahí que estemos fielmente convencidos/as de las

grandes oportunidades que un territorio limitado puede ofrecer para la experimentación de

estrategias que impliquen un desarrollo responsable y sostenible desde el ámbito local.

¿Cómo han sido estos primeros meses? ¿Qué os habéis encontrado en el camino,

cuál ha sido la reacción de administraciones locales, agrupaciones sociales…?

Tras la formalización de nuestro equipo de trabajo, posteriormente decidimos embarcarnos

en el reto de integrarnos en un programa de aceleración de iniciativas con impacto social

como es CivicHub, a través del cual pudimos trabajar intensivamente durante 2 meses en

nuestras ideas y los cuales trajeron consigo la integración de nuevos talentos al equipo y un

exhaustivo trabajo de testeo mediante entrevistas a actores locales.

¿Qué hemos deducido en todo este tiempo? Básicamente que, pese a los obstáculos que

supone generar un cambio en las estructuras y hábitos de la sociedad, hemos comprobado

que nuestra propuesta de valor está despertando expectación y con ello surgen interesantes

oportunidades para generar alianzas y demostrar que somos necesarios para el tejido

productivo local y el territorio canario.

¿Cuáles son los principales retos del medio rural canario?

A priori, existe un problema de desequilibrios territoriales ocasionado a raíz de que, en el

caso de Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura, la población presenta una

tendencia a trasladarse a las zonas turísticas de las islas -un ejemplo de ello es la isla de

Tenerife, en la que los municipios eminentemente turísticos del sur de la isla han duplicado,

e incluso triplicado, su población en los últimos 20 años, superando así los 300.000

habitantes-; si bien en el caso de las islas restantes, dada su condición de que presentan

una menor actividad turística, las mismas vienen sufriendo una situación de descenso

poblacional en todo su territorio.

En este sentido, la realidad provocada por la atracción de población a los entornos turísticos

y al área metropolitana ha desembocado en un medio rural como medio de esparcimiento y

no de vida; un hecho que, teniendo en cuenta la escasa incidencia del turismo y de sectores

innovadores y sumado a una ubicación alejada de los principales núcleos urbanos, ha

generado un desequilibrio del territorio que ha perjudicado a la población rural.

Por ello, a modo de síntesis, creemos que fundamentalmente existen 2 líneas de actuación

pendientes: recuperar el protagonismo perdido como parte no sólo de nuestra economía,

sino también de nuestra propia identidad y, por otro, ganar dinamismo socio-económico,

tanto a través de la valorización y la competitividad de la actividad agraria como de la

diversificación del propio tejido productivo.

¿Dónde se encuentran las oportunidades para abordar esos desafíos?

Las islas siempre han tenido una economía colonial y basada en monocultivos económicos:

desde la vid hasta el tomate o el plátano y el turismo en la actualidad, que representa más

del 35% del PIB. Por tanto, en unas islas como las nuestras -en las que el 95% de los

productos son importados y con un sistema económico cada vez más descentralizado y

digital- podemos aglutinar las principales oportunidades en:

- Soberanía alimentaria, con la que se dé respuesta a la necesidad que presenta el

territorio canario con respecto a la reducción de su dependencia a la hora de

satisfacer las necesidades de la población. Para que ello ocurra, es fundamental la

diversificación de cultivos, la promoción de la agricultura regenerativa y el impulso al

consumo de proximidad.

- El medio rural no puede quedar al margen de un mundo que está en continuo

cambio y al que tiene mucho que aportar, de ahí que sea necesario el fomento de la

creación y atracción del emprendimiento digital, así como la externalización de

servicios digitales.

- La sostenibilidad en sus tres dimensiones: la económica -p.ej. la economía azul-, la

social -un sector que fija población al medio- y la ambiental -un sector que crea

paisaje y para el que se hace necesario la implementación y desarrollo de energías

renovables y comunidades energéticas-

- La cultura como eje transversal y enriquecedor.

Decís que la innovación social y la sostenibilidad son vuestros mantras. ¿En qué se

traduce eso a la hora de diseñar soluciones?

Sostenibilidad e innovación son conceptos interdependientes. No concebimos el desarrollo

sostenible de un territorio sin un protagonismo importante de la innovación, que tiene, por

otro lado, un enorme poder de transformación. Ante ello, creemos fundamental promover el conocimiento de experiencias que visibilicen las oportunidades identificadas de las zonas rurales de Canarias y que faciliten la transferencia de actuaciones en diferentes zonas de nuestro territorio; de tal forma que contribuyan a la validación de propuestas a soluciones que se puedan replicar en el resto, generando así una red de apoyo. Por otra parte, creemos necesaria también la ideación de soluciones a los retos que se nos planteen para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS); impulsando un nuevo paradigma de consultoría artesana al servicio de las personas y el territorio para el desarrollo sostenible y que, a su vez, contribuya al empoderamiento de las distintas comunidades rurales con las que compartimos el mismo eje de planteamiento.

¿Cuál es vuestra metodología de trabajo?

Básicamente trabajamos para dar forma a un servicio centrado en las personas, actores

locales y territorio, todo ello con una visión ecosistémica en la búsqueda de soluciones, con

las que generar las herramientas y los instrumentos “ad hoc” para cada comunidad rural de

intervención; donde la participación, la democracia activa y la transparencia están presentes

en todo el proceso de diseño y ejecución. Para ello, aplicamos el método científico, empezando siempre por la observación y el análisis profundo de un hecho, un problema, una realidad. Diseñar soluciones y testearlas forma parte también de nuestra manera de trabajar. Implantar y, por último, procedemos a su divulgación, que es lo que garantiza que el conocimiento se transfiera y extienda. En definitiva, creemos que compartir conocimiento es una buena forma de empoderar a los ciudadanos, hecho que nos lleva a acompañar siempre al cliente y co-crear con él, ya sea Una organización o un territorio.

Cuando hablamos de la España rural, se nos viene automáticamente a la cabeza la

Península. ¿Las islas sufren una discriminación mayor por esa lejanía física y puede

que social? ¿Qué vivís y sentís desde allí?

Las islas son el paraíso en la tierra, alejadas de las grandes influencias que llegan en forma

de mestizaje desde diferentes culturas y modos de vida, adaptándose a los ritmos de sus

residentes y de la diversidad natural que nos rodea. Pese a ello, como territorio de ultramar de un Estado soberano, dependemos totalmente de las influencias del exterior, de las políticas del continente Europeo y del posicionamiento geoestratégico del mundo, situando a Canarias como destino turístico de primer orden. Esta situación nos define tanto, que no hay que mirar muy lejos para encontrar los motivos de la discriminación de nuestro medio rural. Bastaría con que los propios canarios pensaran un poco más en el potencial de lo rural; por ejemplo, consumiendo el producto local para que la actividad que se desarrolla en el medio rural ganase en competitividad.

¿Qué les diríais a todas esas personas que piensan en hotelazos y playas cuando se habla de

Canarias?

Que se están perdiendo la verdadera realidad de las Islas Canarias, sus paisajes, sus

gentes, su cultura, su gastronomía, su amabilidad, su tranquilidad, su sosiego, sus ganas de

contagiar la vida y de buenas conversaciones en compañía de amigos/as. Canarias es

tradición e identidad forjadas a lo largo de los siglos de historia, algo que nos diferencia de

los destinos que sólo ofrecen sol y playa; son precisamente todas estas características las

que, envueltas con conocimiento, talento e innovación, han hecho de muchos ilustres

canarios que se tengan en alta estima por todo el mundo.

Lo que es evidente es que somos unas islas mestizas y con una identidad única. La mal

llamada ultraperferia ha hecho de este territorio un enclave con un estilo de vida muy

particular y una cultura rica en lo diverso. Más allá de una naturaleza exuberante, tanto en

zonas costeras como de montaña, Canarias representa un estilo de vida que atrapa, y para

ello no solo hay que visitar sus pueblos: hay que vivirlos.

¿Algún proyecto concreto en el que estéis ahora inmersos…?

Canarias intenta posicionarse como destino de nómadas digitales y trabajadores remotos.

Coincidiendo con la puesta en marcha de una iniciativa pionera para que el medio rural

forme parte de esa política, queremos generar debate y crear conciencia al respecto. Por

ello, estamos en conversaciones con administraciones públicas para que se celebren en

Canarias unas jornadas organizadas por Bikonsulting SCoop, que cuentan con nuestra

implicación como equipo de facilitadores/as locales en sus fases de desarrollo en el

territorio.



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